Ronda en el Reino de Granada

Ronda en el Reino de Granada

Hacia mediados del s. XIII los almohades habían perdido la mayoría de sus posesiones en Iberia a manos de Castilla, todo lo que quedaba en 1238 era el reino de Granada, del cual Ronda era una importante ciudad. El primer sultán de Granada trató de detener la primera reconquista de Fernando I prometiendo lealtad a Castilla y evidencias históricas confirman que hasta 1480 se hacía un pago anual en oro a las arcas de Castilla.

Fue durante este tiempo en el que vivieron en Ronda sus poetas más famosos. Como Abul Beka (también conocido como Salih ben Sharif al-Rundi, 1204-1285) poeta y autoridad en historia y cultura árabe-andaluza, escribió algunos de los poemas más emotivos del mundo sobre la inutilidad de la guerra y la gran pérdida que conllevaba para las ciudades musulmanas de Sevilla, Toledo y Córdoba.

Aún hoy Abul Beka es recordado en Ronda, la plaza que hay en frente del minarete de San Sebastián lleva su nombre, así como la escuela de danza, de prestigio internacional por su enseñanza del flamenco y bailes tradicionales andaluces.

A pesar de la paz oficial, la guerra era una constante en la región, incluso soldados del reino de Granada luchaban regularmente junto a los almohades y más tarde junto a las tropas de los benimerines del magreb, sobre todo en los pueblos fronterizos de Al-Andalus donde las fuerzas cristianas continuaban sus ataques en un intento desesperado de llegar al estrecho de Gibraltar. Como parte del reino de Granada, Ronda tenía una considerable autonomía. Situada cerca de la frontera con la España cristiana, a menudo debían tomarse decisiones rápidamente, así que se construyó un sistema de murallas y torres vigía en la Serranía. Ya que la mayoría de los pueblos al norte y al oeste de Ronda eran famosos por cambiar de manos muy a menudo, y más allá, al sur, una nueva amenaza para ambos reinos había aparecido, un Marruecos emergente bajo el dominio de los benimerines.

Ronda en el Reino de Granada

En 1288 temiendo que su ejército no sería capaz de contener a los reinos cristianos del norte, el emir de Granada se acerca a Abu Yagub Yusuf an-Nasr, el rey benimerin de Marruecos y le cede Cádiz a cambio de tropas bereberes. En 1329, Abu Al-Hasan ‘Ali ibn ‘Othman (1297-1351), sultán de Marruecos, invade Granada y toma Algeciras y poco después coloca a su hijo Abomelik Abd-al-Malik como rey de Ronda, Algeciras y Gibraltar.

Abomelik inició un ambicioso periodo de construcción y renovación de Ronda, incluyendo algunos de los edificios moriscos más hermosos de la ciudad, como los baños árabes y la casa del gigante. Abomelik se enfrentó con mucho éxito a las fuerzas de la España cristiana, hasta el punto de casi tomar Jerez de la Frontera de manos de Alfonso XI, pero en 1388 fue derrotado en la batalla y muerto a manos de Diego Fernández Herrera de Jerez. En ese momento, una vez más, es controlada por la dinastía Nasrid de Granada.

Hacia 1340 las fuerzas castellano-portuguesas están en marcha de nuevo, derrotando a las fuerzas benimerinas en la batalla de Rio Salada y cuatro años después, tras dos años de asedio, Algeciras es conquistada. Gibraltar cayó en manos cristianas en 1462 bastante después de que el último de los benimerines hubiera vuelto a África y Ronda volviera a estar bajo el control de Granada.

Los nuevos palacios de Ronda y su economía floreciente tristemente no condujeron a una época de paz y prosperidad porque alrededor de 1349 una de las mayores tragedias de la edad media, la peste negra, apareció de la nada y en cuestión de meses acabó con un tercio de la población de Iberia, icluyendo a Alfonso XI y a la mayoría de su ejército. La propia Ronda estaba destrozada, sus habitantes mermados. En una pequeña ciudad con sólo un suministro de agua, hubiera sido casi imposible evitar la enfermedad.

Uno de los supervivientes a la peste negra fue otro de los hijos famosos de Ronda, Ibn Abbad al-Rundi (1333-1390) nacido en Ronda en una familia acomodada e influyente, estudió leyes antes de trasladarse a Fez donde estudió el sufismo. Ibn Abbad rapidamente se hizo un nombre como uno de los sabios sufistas más importantes debido, sobre todo, a sus escritos “Letters on the Sufi Path” (“Cartas en el camino Sufí”).

A pesar de las interminables guerras contra los cristianos al norte, y las frecuentes invasiones desde el norte de África, Ronda, la rosa del reino de Granada, se mantenía bajo el control musulmán, hasta 1485 cuando sus habitantes se despertaron la mañana del 14 de mayo de 1485 rodeados por miles de soldados cristianos que mantenían sitiada su hermosa ciudad.

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