La procesionaria del pino y su ciclo vital

La procesionaria del pino y su ciclo vital

Nombre científicoThaumetopoea pityocampa
Castellano: Procesionaria del Pino
English: Pine Processionary Moth / Caterpillar
Período activo de las orugas: Durante el invierno y los primeros meses de primavera.

Cuando se piensa en España y en su vida silvestre muchos piensan en serpientes venenosas, escorpiones y arañas sin ser conscientes de que es más probable, tanto para las personas como para los animales domésticos, el peligro que supone el acercarse demasiado a una línea de orugas de aspecto inocente que puede cruzarse por nuestro camino entre los meses de  diciembre a abril de cada año.

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga que hacia el final del invierno o el principio de la primavera sale de los árboles y forma una procesión serpenteante cruzando el terreno hasta encontrar un suelo blando donde enterrarse. La procesión no estará lejos de un pino, pero eso no significa que sólo se puedan ver en pinares, ya que tanto se encuentra en zonas urbanas con pinos como en pinos plantados en los arcenes de la carretera.

De las diferentes fases del ciclo vital de este insecto, sólo durante la fase de oruga supone un peligro para las personas y los animales domésticos. La fase adulta de polilla tiene una vida breve que no representa peligro alguno. Podemos observar estas polillas volando durante las noches de verano. La polilla macho se siente atraída por las feromonas sexuales que emana la polilla hembra y tras la cópula una sola hembra puede poner hasta 300 diminutos huevos que adhiere en masa a una aguja de pino.  Aproximadamente un mes más tarde, estos huevos se convierten en orugas minúsculas.  Las larvas tienen 5 etapas de crecimiento llamadas “estadios”, con un crecimiento corporal muy rápido tras el que la muda indica el comienzo del siguiente estadio.

Son orugas sociales que viven en comunidades familiares comiendo las agujas de pino durante la noche y durmiendo en pequeños nidos, también llamados bolsones, temporales de seda durante el día.  A este punto son nómadas y los nidos son difícilmente visibles. Sin embargo en el tercer estadio (muda) entre los miembros de la familia construyen un bolsón permanente en el extremo de una rama de pino. Estos nidos permanentes aparecen durante el invierno teniendo la apariencia de algodón blanco o “algodón de azúcar” y pudiendo ser numerosos en un mismo árbol. Si se encuentra media docena o más nidos en la parte superior del árbol, las orugas pueden fácilmente eliminar las acículas con su alimentación nocturna, posiblemente despejar todas las zonas verdes de algunas ramas y en muchos casos causarán daños graves al árbol.  Al alimentarse al amparo de la oscuridad evitan el ataque de pájaros y avispas depredadoras. Cuando llega el atardecer las orugas abandonan sus bolsones comunales en busca de comida, no hay un solo orificio de entrada, simplemente empujan a través de las capas de seda y una vez en una rama dejan un rastro para ayudarse a encontrar el camino de vuelta antes de que amanezca.

Este período de alimentación nocturna ocurre durante los meses de invierno y puede que aminore debido a las bajas temperaturas, una temperatura inferior a -16º C podría matarlas.  Los bolsones de seda se sitúan cuidadosamente para aprovechar el calor del sol, haciendo que la temperatura se absorba en el nido ayudando a las orugas que descansan a digerir la comida de la noche anterior. También el hecho de que pueda haber hasta 300 orugas en un nido ayuda a mantener el bolsón en 1 ó 2º C superior a la temperatura exterior.

Durante la etapa del quinto estadio y el último, el nido tendrá una apariencia sucia debido a su uso durante el invierno y al acúmulo de excrementos en su base.  En general esta etapa ocurre alrededor de febrero y marzo, pero puede variar dependiendo de las temperaturas comenzando en enero o continuando también hasta abril. En este momento dejan el nido y se preparan para la siguiente parte de su ciclo vital. Es en este punto cuando la mayoría de las personas y los animales domésticos entran en contacto con las orugas, a veces con consecuencias muy dolorosas. La colonia se desplaza siguiendo a un líder formando una larga procesión, es por ello que recibe el nombre de procesionaria del pino.  Estas procesiones pueden variar mucho en longitud, dependiendo de cuántas han sobrevivido a esta última fase larvaria y si no han sido afectadas por agentes externos.  Sesenta o más orugas de unos 4 cm de largo se desplazan formando una cadena, pudiendo ser una visión impresionante, incluso puede confundirse con una serpiente si se ve a lo largo de una carretera.  Mientras buscan un sitio para formar la crisálida pueden viajar una distancia de 30 o más metros hasta encontrar suelo blando adecuado donde poder enterrarse.

Una vez bajo tierra se transforman en pupas y durante esta etapa de sus vidas su aspecto es muy diferente del de una oruga, ahora están cubiertas de una cobertura tubular protectora de color marrón. Permanecerán en este estado inactivo hasta los meses de verano, pudiendo sobrevivir hasta la fase pupa gracias a los nutrientes que han almacenado en su cuerpo. Si las condiciones climáticas son desfavorables pueden permanecer bajo tierra hasta el año siguiente.  Debido a esto algunos años parece haber muchas más nidos visibles que años anteriores, pudiendo ser debido a la aparición de las polillas de dos años (este año y el anterior) que surgen al mismo tiempo.

Para prevenir los daños que conlleva el contacto con estas orugas el mejor consejo es evitar a estas criaturas de presunta apariencia inocente a toda costa. Las orugas están cubiertas de diminutos pelos urticantes que son su mecanismo de defensa. A menudo estos pelos son expulsados por lo que pueden estar en torno el aire de los árboles infestados, en las ramas por las que se desplazan y también siguiendo la línea de la procesión.

Cuando los humanos y mascotas entran en contacto con estos pelos pueden causar reacciones que van desde una leve inflamación e irritación a un shock anafiláctico severo.  Los peores problemas se producen si se produce contacto directo con la oruga o si se ingieren los pelos urticantes, bien sea por caminar sobre ellas o manipulándolas de algún modo. Una vez en contacto con la piel pronto surge un sarpullido que puede causar un fuerte picor. En el caso de haber tenido la mala suerte de esto se debería consultar a un médico. La erupción puede ser dolorosa, con fuerte comezón y pudiendo durar hasta tres semanas.

El manejo de orugas, sus nidos, o incluso las ramas por las cuales han caminado, puede liberar los pelos al aire permitiendo que sean inhalados o permaneciendo de manera inapreciable sobre nuestra ropa. Los restos de los bolsones, que se mantienen en el árbol tras haber sido abandonados por las orugas, todavía contendrán estos pelos urticantes. Incluso la quema de las ramas infectadas debe evitarse ya que los pelos pueden ser transportados por las corrientes de aire y caer sobre cualquier lugar o ser inhalados.   (La palabra “Urtica” en latín significa ortiga, planta con pelos que libera una substancia ácida al tocarse causante de una erupción cutánea).

Los servicios veterinarios de emergencia reciben muchas llamadas durante la época en que las orugas migran al suelo porque los perros curiosos se acercan demasiado, intrigados por la procesión y pueden recoger los pelos con las patas, estos les causan irritaciones que acaban lamiendo. Una vez que los pelos están en la boca inducen picazón, hinchazón y posiblemente vómitos. Esté atento a los síntomas de: pequeñas manchas blancas en la boca y en la lengua, babeo y masticación excesivos. En algunos casos la amputación parcial de la lengua es el único procedimiento.

Estos insectos defoliadores que pueden atacar a todos los tipos de pino se encuentran en las partes más cálidas del sur de Europa, África del Norte y en el Cercano Oriente.  Su número ha aumentado en parte debido a las grandes plantaciones de pinos de las zonas mediterráneas.  Esto facilita su capacidad para reproducirse con éxito. Los inviernos suaves, como ha estado ocurriendo recientemente, permiten a estos insectos expandirse a nuevas áreas, tanto en las latitudes más al norte como en zonas más elevadas.

Su árbol predilecto es el pino Negro (Pinus nigra), seguido de pino canario (Pinus canariensis), pino silvestre (Pinus sylvestris), pino marítimo (Pinus pinaster), pino carrasco (Pinus halepensis) y pino piñonero (Pinus pinea).

Si bien se han realizado controles con trampas de feromonas y sistemas de confusión sexual para tratar de detener la propagación de estas plagas, en la actualidad no parece que dichos controles se estén realizando en Andalucía. Otra forma de control que se utiliza regularmente en España es la fumigación indiscriminada de los bosques de pino con mezclas letales de insecticidas y de gasolina diésel como fijador a las agujas de pino. Por supuesto, este tipo de tratamiento mata a una amplia gama de insectos que ingieren diferentes tipos de hojas en todo el bosque y pájaros que se alimentan de estos insectos han sido encontrados muertos.(Habiendo sido testigo de primera mano y de haber sido rociado por un avión con esta mezcla tengo que decir que, si bien la oruga procesionaria del pino es una plaga seria, este tipo de tratamiento no es para nada aceptable).

Si usted es consciente de la presencia de orugas de la procesionaria en su área, contacte con su ayuntamiento y pregunte por su política de control y erradicación.  En los grandes bosques se trata de un problema complicado de resolver, pero en pequeñas plantaciones y urbanizaciones o en las ciudades debe haber un sistema de erradicación en el foco de la plaga. Si no, infórmese de a qué es debido que no se realice.

Bajo ninguna circunstancia se debe tratar de manejar las orugas, reducir los nidos o tratar de quemarlos.

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